El Museo de Bellas Artes se ensancha
La ampliación del edificio ha supuesto una inversión superior al millón de euros
Frente a otros proyectos que no han sido más que suspiros de gloria o deseos incumplidos, 1.063.961 euros -cifra oficialmente facilitada-, invertidos en las obras de ampliación del Museo de Bellas Artes, sí gozarán de una perennidad, aunque no tan añeja como la que el propio museo arrastra, porque, precisamente este año, cumple un siglo de existencia. Ya el 10 de junio de 1910, un murciano tan ilustre como Andrés Baquero, afirmaba: «Cuando el museo se inaugure va a ser una agradable sorpresa para nuestro público y un orgullo para Murcia». Más o menos como puede suceder con esta ampliación que, seguro, entrañará un orgullo para algunos, pero, sobre todo, una positiva sorpresa para muchos. Oficialmente, la inauguración de las obras, que en las últimas semanas se han desarrollado de un modo acelerado, para que se cumpliese la fecha ya establecida, será mañana. Y como atractivo artístico, una exposición de esculturas de Ramón Garza, en la amplia sala que ocupa la segunda planta del inmueble.
Aunque definida como una ampliación -que se sitúa entre la calle Cigarral y la Plaza Joaquín Báguena-, la finalizada obra, llevada a cabo por la empresa murciana Lorquimur es, en realidad, un nuevo edificio anexo al Pabellón del Contraste, en el contexto del Museo de Bellas Artes, que supone el aumento de la superficie expositiva del museo con dos espléndidas salas, capaces de acoger exposiciones de obras de gran formato. También cuenta con un salón de actos en la planta baja y la instalación de distintos servicios de uso común, como escaleras, aseos, oficinas, archivo&hellipetc. A esta operación ampliativa se incorpora la restauración de las portadas del antiguo edificio del Contraste. En definitiva, lo más llamativo se concreta en las nuevas salas de exposiciones, el salón de actos y la mejora y ampliación de la biblioteca y del archivo. En total, tres plantas con una superficie media de ciento ochenta y cinco metros cuadrados, por lo que la ampliación supera los quinientos cincuenta metros.
El arquitecto Juan de Dios de la Hoz, responsable del proyecto, explicaba la configuración del nuevo edificio, y afirmaba que «en este caso, la Comunidad Autónoma nos pidió un programa con varios condicionantes, como el número de salas amplias, para que puedan exponerse piezas y cuadros muy grandes. Nosotros añadimos algunas cosas, como la recuperación de la muralla. Otro condicionante era la conservación y restauración de las antiguas portadas del Contraste; y un tercero, el que fijan las propias normas de urbanismo, respecto a alturas, volumen&hellipetc. ¿Qué nos quedaba a nosotros? Fundamentalmente elegir el tipo de material. Nos inclinamos por el ladrillo, porque el edificio del museo y la ampliación que se hizo hace unos años están en ladrillo. ¿Qué ocurre, además? Que los especialistas en museología, cuando encargan levantar un museo, lo que quieren es que se levante como una caja negra, un edificio sin ventanas, porque la luz diurna puede dañar los cuadros y las esculturas. Lo que hemos hecho ha sido una caja no totalmente opaca, pero sí con un cuerpo que parece bastante cerrado por fuera, pero que, en su interior, está con bastante luz adecuada para las piezas, y si pasarnos de lo que nos reclamaban los museólogos».
El arquitecto De la Hoz ha sido también el responsable de la restauración del Palacio Episcopal, de los templos de San Juan de Dios y de San Juan Bautista, y de la capilla de Servitas, en San Bartolomé; de la iglesia de Santiago Apóstol, en Jumilla; de las cubiertas de Santa María de Gracia y Santa Lucía, en Cartagena; de los templos de la Concepción en Cehegín y Caravaca&hellip, pero también de castillos, palacios y otros edificios civiles y religiosos.
Lo que ahora se hace realidad -aunque casi un año después de la fecha prevista- fue anunciado ya en septiembre del 2008 por el consejero de Cultura, Pedro Alberto Cruz, quien afirmó entonces que se trataba de un proyecto que pretendía convertir el conjunto del Museo de Bellas Artes de Murcia en «uno de los principales museos de España». El director del centro, Juan García Sandoval, también auguraba entonces el «cambio importante» que supondrían las obras de ampliación, «dentro de la función de difusión, investigación y apertura del espacio a investigadores y a la sociedad».
De modo más específico, el nuevo edificio alberga en su planta sótano el salón de actos, aseos y almacenes; en la planta baja, un nuevo montacargas, la zona de información y espacios destinados a difusión y venta de catálogos y publicaciones y una de las nuevas salas de exposiciones, con más de ciento cuarenta y ocho metros cuadrados de amplitud; en la primera, nuevos despachos, escaleras, pasillos y la ampliación de la biblioteca, superior a los sesenta metros; en la segunda, la más amplia sala de exposiciones, con más de ciento cincuenta y dos metros, con capacidad expositiva de de gran formato, despachos y diferentes espacios de tránsito. También hay que destacar el carácter novedoso que adquiere la biblioteca, con sustanciales mejoras de consulta y espacio para el Centro de Estudios de Museología, directamente vinculado al Museo y dependiente de la Dirección General de Bellas Artes.
El Museo de Bellas Artes ha estado sometido en los últimos tiempos a diversas obras. Si en los años setenta se amplio y reformó, siguiendo un proyecto de Pedro Sanmartín, tras el traslado de sus fondos arqueológicos a las entonces denominada Casa de Cultura -actual Museo Arqueológico, en la Avenida de Alfonso X, en la capital- y del belén de Salzillo al Museo que lleva el nombre del escultor, en el año 2000 se iniciaron otras reformas, que reorganizaron las salas expositivas en las tres plantas del edificio. Pero lo cierto es que en 2008, por ejemplo, el Museo de Bellas Artes fue el tercero, dentro de su categoría, de los menos visitados de España, con una cifra de 27.265 visitantes, pese a su acceso gratuito.
Cien años de historia
El 10 de septiembre de 1910 el Museo de Bellas Artes sustituía -en su papel acogedor de una amplia colección de pinturas, esculturas, piezas de arqueología&hellip- a un edificio tan noble como El Contraste, que, como museo, «nunca -escribía Andrés Baquero- inspiró a nuestro público mucho entusiasmo (&hellip). Lo desvencijado del salón no permitía que los cuadros y demás objetos de apariencia agradable lucieran convenientemente instalados».
El museo fue proyectado por el arquitecto Pedro Cerdán sobre el solar del antiguo Convento de la Trinidad, que había dejado de existir tras la desamortización de Mendizábal. Cerdán recuperó entonces parte de la columnata y otras piezas ornamentales.
Fuente: La Verdad
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