«Restaurar el retablo de Servitas ha sido todo un privilegio»Pablo Manuel Molina Jiménez y Esther Pérez Plaza Restauradores de arte
Pablo Manuel Molina procede de tierras zaragozanas. Se especializó en Historia del Arte y en Restauración en Granada. Esther Pérez es de tierras murcianas, concretamente de Santomera. En la UMU se especializó en Historia del Arte, centrándose también en el área de Conservación y Restauración de Bienes Culturales. Ambos cumplen cinco años en la empresa Lorquimur, especializada en restauración del patrimonio regional. Son las manos que hay tras la restauración del retablo de la Capilla de los Servitas, de la parroquia de San Bartolomé, en Murcia.
-¿Cuál ha sido su actuación en la restauración del retablo?
-Nuestra actuación se ha incluido dentro de un proyecto mayor: la restauración de la capilla de Servitas dirigida por los arquitectos Juan de Dios y Luis de la Hoz. Nuestra labor ha consistido principalmente en la recuperación de la estética y decoración originales del propio retablo. Queríamos destacar la colaboración de los hermanos de la Cofradía de Servitas que desde el primer día han estado muy presentes en el seguimiento de la obra.
-¿Qué les ha supuesto este trabajo?
- Ha sido una experiencia muy gratificante. Intervenir en este tipo de obras es un privilegio. Piense que somos dos historiadores-restauradores que hemos pretendido aproximarnos al arte desde dos disciplinas diferentes pero complementarias. Entender los procesos y fases de ejecución del retablo y seguir los pasos dados por el artista es algo que, para cualquier persona amante del arte, supone un placer y un reto. Te sitúas en la posición del artífice e intentas que la obra tenga la misma impronta que en el momento primitivo de su ejecución.
-¿Es agradecida su labor?
-Una frase que hoy en día esta todavía vigente y que describe con cierta exactitud la actividad de un restaurador es la que escribió el historiador del arte alemán Max Friedländer: 'El restaurador lleva a cabo la mas desagradecida de las labores. En el mejor de los casos, su esfuerzo pasa desapercibido y nadie oye hablar de él. Si realiza un trabajo de calidad, entra a formar parte del dudoso club de los falsificadores; si, en cambio, comete un error, pasa a engrosar la lista de los menospreciados enemigos del arte'.
-El arquitecto Pedro Cerdán también intervino en la restauración. ¿Cuál fue su intervención?
-Lo cierto es que gracias a esta intervención hemos podido comprender mejor la historia del retablo. En concreto se han podido conocer varias fases de repintes puntuales e incluso repolicromías completas. Los elementos destruidos tras la Guerra Civil y aquellos que se han repuesto desde entonces. La actuación de Pedro Cerdán, en las primeras décadas del siglo XX, al parecer no afectaron tanto al retablo como a la zona del camarín que sí sufrió cambios sustanciales. La estructura del retablo que vemos hasta la fecha es fruto de un trabajo posterior a la destrucción parcial del retablo tras 1936. Las zonas más afectadas por esta acción se centraron en los remates del retablo, las columnas, y las partes bajas, todas ellas reconstruidas.
Fuente: La Verdad
Ver noticia original
Subir