A "pistoletazos" contra las pintadas
Una empresa especializada comenzó ayer a limpiar de grafitis el lateral del Palacio Episcopal
Las quejas ciudadanas y los reportajes de denuncia sobre las pintadas publicados en `La Verdad` la semana pasada no han caído en saco roto. Al menos en lo que afecta a uno de los monumentos religiosos más emblemáticos de la ciudad, como es el edificio del obispado. A base de `pistoletazos` de arena y agua a presión, dos técnicos de una empresa especializada en limpieza de grafitis, concretamente Lorquimur, iniciaron ayer por la mañana los trabajos para liberar de grafitis el lateral del Palacio Episcopal que da a La Glorieta, la zona conocida como El Martillo.
Provistos de viseras protectoras, un operario inyectaba el chorro de silicato de aluminio que salía a presión por una especie de pistola, gracias a la acción de un compresor, mientras su compañero vigilaba los trabajos y movía la furgoneta en cuyo interior se hallaba el equipo. El resultado saltaba a la vista y era bastante satisfactorio. Los operarios de la empresa Lorquimur tenían previsto dedicar toda la jornada de ayer a la limpieza de la fachada del Palacio Episcopal y dedicar los próximos días, posiblemente a partir de hoy, a liberar de pintadas y grafitis los soportales y los muros de la Catedral.
Más de 7.000 euros
Según el vicario de Economía de la Diócesis, Antonio León, «el presupuesto inicial de los trabajos de limpieza era de 7.000 euros, pero tendrán que ajustar el precio con la empresa Lorquimur, ya que se acordó hace tiempo y en los últimos meses se ha incrementado el número de pintadas». El vicario informó de que se ha comenzado a limpiar la zona conocida como El Martillo, pero «irán dándole la vuelta y, cuando acaben con el Palacio Episcopal, comenzarán por el entorno de la Catedral», aunque no se aventuró a fijar cuánto tiempo les llevarán los trabajos porque ni siquiera lo sabe la propia empresa.
El vicario mostró su malestar porque «el Ayuntamiento ha tardado mucho en darnos el permiso de obra menor, y parece mentira que no lo agilicen». El vicario mostró también su temor ante la posibilidad de «que nuevas pintadas vuelvan a manchar las fachadas del Palacio Episcopal si el Ayuntamiento no hace nada por incrementar la vigilancia para evitarlo», según informa María Dolores Martínez de la Vieja.
Para poder encargar los trabajos de limpieza, el Obispado ha tenido que pedir permiso ala Dirección General de Cultura de la Comunidad Autónoma, ya que el Palacio Episcopal tiene grado de protección 1 en el Pecha (Plan Especial del Casco Histórico Artístico), además de que la Comunidad Autónoma lo tiene catalogado por su relevancia cultural según la Ley de Patrimonio 4/2007. El artículo 50 de la citada ley establece que «cualquier edificio catalogado requiere autorización para intervenir en él». Cultura autorizó dicha autorización el pasado 22 de diciembre y el Obispado recibió la notificación el 5 de enero. A partir de ese momento, desde el Obispado se retomó el contacto con la empresa Lorquimur para iniciar los trabajos. No obstante, el Obispado seguía a la espera de la autorización del Ayuntamiento, que se ha demorado un mes.
El obispo, monseñor Lorca Planes llegó a manifestar días atrás a `La Verdad` que «estéticamente me repatea que el palacio episcopal esté lleno de grafitis y soy el primer interesado en que se limpie».
También mostraron su rechazo los comerciantes y hosteleros del entorno de la Catedral por la mala imagen que ofrece el casco histórico, con los muros de los edificios religiosos más emblemáticos llenos de pinturas y grafitis. Los comerciantes llamaban la atención sobre «la mala imagen» que se llevan los turistas que visitan la ciudad y pedían más vigilancia y más mano dura en las sanciones para evitar que se repitan este tipo de acciones, que lejos de ser manifestaciones de arte se limitan a meros actos de vandalismo y gamberrismo callejero.
Tras la limpieza, viene la segunda parte: mayor vigilancia por parte de la Policía Local y multas a los infractores.
Fuente: La Verdad
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