La restauración de las pinturas murales del antecamarín de la Patrona aún no tiene fecha
En el informe previo se propone una mínima intervención estabilizando el estado de la obra, frenando el proceso de deterioro y procurando su reversibilidad
La decoración pictórica de la iglesia, el antecamarín y la escalera del convento de la Virgen de las Huertas conforman el ciclo de pinturas murales más extenso y de mayor calidad de los conservados en la Región de Murcia. Se trata de un discurso iconográfico y estético muy complejo, del que quedan muy pocos ejemplos en nuestros días. El grado de detalle y lectura del lenguaje divulgativo y devocional de estas pinturas, junto con la atención al detalle y la representación de las mismas, hacen de ellas un elemento único como documento de la expresión visual barroca murciana, según se detalla en un informe previo del proyecto de restauración de las pinturas murales del antecamarín.

El estudio, realizado por la empresa lorquina `Lorquimur`, cifra la actuación en torno a 43.000 euros. Le fue encargado por la Hermandad de la Virgen de las Huertas que preocupada por el estado en que se encontraban las pinturas murales decidió requerir un informe para así conocer el montante al que podrían ascender los trabajos.

No hay por tanto, todavía, fecha para el inicio de las actuaciones y muchas son las voces que se muestran muy preocupadas por el deterioro que presentan algunos fragmentos con riesgo incluso de desaparecer. Las grietas ocupan las paredes de este espacio desde la parte baja hasta la más alta. Son muy marcadas y durante su recorrido se pueden contemplar grandes pérdidas.

En el informe previo se pone énfasis en que estas representaciones y decoraciones son un ejemplo único en el discurso pictórico barroco de la Región de Murcia. Y como tal deben ser valoradas, conservadas y restauradas para su perdurabilidad en el tiempo. Esas mismas consideraciones llevaron hace años a que las pinturas en el testero de la iglesia, el crucero, la nave principal (lunetos y cúpula), el antecamarín y camarín de la Virgen de las Huertas y en la escalera de la Tota Pulchra, fueran rehabilitadas, pero el terremoto de mayo de 2011 las ha vuelto a poner en grave riesgo.

El seísmo provocó la aparición de numerosos desperfectos en el edificio del convento de la Virgen de las Huertas. Entre los más destacados, colapso del capulín de la torre campanario, agrietamientos en la cúpula del crucero, la bóveda de cañón de la nave principal y en cúpulas y techumbres de las capillas laterales, desplazamientos de arcos y el aplastamiento de los contrafuertes y las pilastras del crucero. Las pinturas murales se vieron afectadas por alteraciones y desperfectos. Una primera fase de actuación logró estabilizar el monumento y, ahora, se trabaja en un nuevo proyecto que concluido pondrá en valor la iglesia y el convento, pero el presupuesto no incluye la recuperación de la Tota Pulhra ni el antecamarín y camarín. A través del proyecto de mecenazgo El Corte Inglés aportó 20.000 euros que servirán para recuperar las pinturas. Se ha realizado otra aportación por parte del grupo de Coros y Danzas Virgen de las Huertas de la celebración de su festival de folclore.

Relleno de frietas y fisuras

El proceso de rehabilitación de las pinturas murales que propone el informe previo de `Lorquimur` parece claro. Las pretensiones de sus expertos son realizar una mínima intervención estabilizando el estado de la obra, frenando el proceso de deterioro y procurando su reversibilidad. Habrá que consolidar la policromía y reintegrar las lagunas que presenten las pinturas. Se rellenarán las grietas y fisuras previa consolidación y resanado de las mismas.

Se plantea una prioridad de la conservación frente a la restauración curativa, tendente a solucionar los problemas en origen. La rehabilitación plantea también la eliminación de los elementos añadidos que perjudican no solo su conservación, sino también su lectura, como las capas y costras oscurecidas que impiden la correcta apreciación de su calidad y expresión artística. Todo el proceso será documentado. Se incluirá el equipo técnico, la metodología y los productos empleados en los trabajos, así como la localización de las áreas intervenidas y añadidas, según se expresa en el informe previo de la recuperación de las pinturas.
Fuente: La Verdad
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