El antiguo claustro de los carmelitas acogerá un centro privado de estudios universitarios
El proyecto, promovido por la cooperativa Nuestra Señora del Carmen, incluye un aulario de 2.500 metros cuadrados
Las obras de rehabilitación del antiguo convento de los carmelitas podrían iniciarse en breve, ya que los proyectos están ya supervisados y solo faltan las autorizaciones oportunas, que podrían llegar en los próximos días, según aseguró en declaraciones a `La Verdad` fuentes de la propiedad. Se trata de uno de los últimos monumentos que quedan por restaurar de los que resultaron gravemente dañados como consecuencia de los terremotos de mayo de 2011. Precisamente, en la última reunión del plan director entre los temas que se abordaron estaba la recuperación del claustro del antiguo convento de los carmelitas, al que se dotará con una cuantía económica en torno a los 600.000 euros, según afirmó el concejal de Cultura, Agustín Llamas. Recordó que se trata de un monumento declarado Bien de Interés Cultural (BIC).

El estado de conservación es muy precario, por lo que las obras deberán abordar la recuperación de bóvedas y forjados. El monumento se encuentra sostenido por una `faja` de acero que se colocó tras los terremotos y que impide su desplome. Las pretensiones de la propiedad son que el edificio tras su rehabilitación acoja un centro privado de Formación Profesional y estudios universitarios. Para ello, se construirá un aulario de unos 2.500 metros de superficie que se sumará a los 900 metros cuadrados del claustro. «Tendrá doble acceso, por la calle Nogalte y por Juan XXIII», señalaron fuentes de la cooperativa Nuestra Señora del Carmen que promueve la iniciativa. La idea es que lo antes posible pueda abrir sus puertas, por lo que se confía en poder iniciar las obras de inmediato. «Estamos a la espera de que nos den las autorizaciones. Será entonces cuando la empresa Lorquimur, que va a llevar a cabo las obras, pueda comenzar la rehabilitación», añadieron las mismas fuentes.

La propiedad ya ha llevado a cabo distintas actuaciones tras los seísmos que han evitado el desplome del edificio que nunca concluyó sus obras. La tardía llegada de los carmelitas y el enorme gasto que supuso la construcción de la iglesia impidió que se concluyeran las obras del claustro antes de 1835, fecha en la que un Real Decreto suprimió «los conventos y monasterios religiosos que no tuvieran como mínimo doce individuos profesos», lo que supuso el cierre de este, que pasaría posteriormente a manos particulares.


Las dependencias conventuales, levantadas junto a la iglesia de Nuestra Señora del Carmen en el lado de la Epístola, nunca vieron su total culminación. El esquema constructivo giraba esencialmente en torno a un amplio claustro de dos cuerpos. El bajo estaba formado en cada lado por siete arcos de ladrillo con pilastras del mismo material. Parece que los arcos eran ciegos y, aunque por los restos que se conservan y su estado es difícil lograr una reconstrucción definitiva, algunos estudiosos piensan que esta solución posibilitaría un mayor aprovechamiento del espacio interior. Sobre este primer cuerpo se levantó otro sin arcos y con ventanas que, en número de tres, se correspondían alternativamente con dichos arcos.
Fuente: La Verdad
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